
Te habrás dado cuenta de que vivimos en un hervidero. En un mundo confuso, caótico, perplejo. Un mundo en el que un día hay un muro que divide una ciudad, pongamos que hablamos de Berlín, y en cuestión de horas, ese muro cae, ya no está, y se vende a trozos como souvenir. Un mundo en el que lo único constante es el cambio. Hoy, la rueda de la fortuna está acelerada. La gente prospera y fracasa a una velocidad que antes requería dos o tres generaciones. Te puedes hacer rico y arruinarte en dos días. Puedes ser presidente de un banco un mes de abril y tres años después, en el mismo mes de abril, estar en la cárcel por estafa. Nadie es inmune al cambio. No existe vacuna. Ante tal lluvia de cambios, es normal que busques guarecerte, que busques estabilidad. Pero si la obtienes a base de censurar todo cambio en tu vida, acabarás generando más pérdida que ganancia. Insistirás en realizar trabajos que detestas o en los que no te valoran o te aferrarás a una relación personal que te merma por miedo a que si cambias, todo sea a peor. El miedo al cambio es tu peor enemigo. La ola del cambio no va a pasar de largo en tu vida. Va a llegar. Lo único inteligente que puedes hacer al respecto es aprender a “surfear” y prepararte para disfrutarla en lugar de temer y anticipar que te va a ahogar con su inmenso caudal. La verdad es que estás sentado sobre una montaña de recursos personales por explorar. Si les das una auténtica oportunidad, te llevarán al éxito y a la realización. Encontrarás al interlocutor adecuado que valorará lo que le aportas se trate de tu profesión o de tu vida personal. Y lo mejor de todo, como lo harás desde quien verdaderamente eres, no tendrás que fingir todos los días, no temerás que te “descubran” ni que te “echen” de ninguna parte. Lo cierto es que todo depende de ti como nunca. Eres más libre que nunca. Puede darte miedo. Puede detenerte. Anclarte. Crucificarte. O puede impulsarte, estimularte, potenciarte. ¿De qué depende? De ti. De si decides despertar, saltar de la cama y ponerte en marcha o prefieres pensar “Voy a cerrar los ojos y cuando los vuelva a abrir, toda esta pesadilla habrá terminado.” No lo hará, la pesadilla seguirá. Porque estamos en un mundo creativo. Un mundo en el que los cimientos se derrumban y todo se acelera. Si te apetece aprender a “surfear” la ola del cambio, tienes lo que hace falta para ser un cliente nuestro y beneficiarte de nuestra oferta de servicios y programas de formación. Si te llama más cerrar los ojos y esperar a que esto pase, te agradecemos tu atención y te animamos a que busques en otro lugar, por ahora, no te podremos ser útiles. |